Papá:
Por muchos años te vi como a un papá al que hay que tenerle mucho respeto, alguien al que siempre, pase lo que pase, siempre hay que demostrarle respeto, eso era primordial, porque eras padre de familia, eras el que proveía, eras el que mandaba. Siempre trate de seguir tus reglas, aún cuando unas cosas no entendía como era que te gustaban que se hicieran o como era que debería de decirte otras.
Recuerdo que me gustaba platicar de ti cuando se trata de hablar de ti. Cuando alguien preguntaba que era lo que hacías, lo que habías logrado, lo que había estudiado, los trabajos que has tenido, a donde has viajado. A las personas les contaba solo lo que quiera que escucharan y yo solo hablaba lo que a mi gustaba de ti. De tus viajes, de tus bienes, de tus logros, que al final de cuentas, me beneficiaban a mi porque vivía en una casa bonita, tenia un patio como huerta y en ella tenia caballos y nogales. Me gustaba de cierto modo alardear de eso, aunque no estuviera seguro de querer estar ahí siempre bajo tus reglas y no sabía que iba a deparar el futuro.
Es por eso que no les contaba lo que conlleva a vivir en una casa así, tener que mantener la huerta, los caballos, los nogales, todo el dinero que se le invierte y sobre todo tiempo, lo que nos ponías a hacer al trabajar contigo para ayudarte, y menos llegue a hablar de tu carácter, que teníamos que lidiar con él desde el momento en que te aparecías en la casa. Y por si no te queda claro, es obvio que yo nunca llegue a hablar de ti por cuenta propia. Siempre lo hice solo cuando las personas me preguntaban de ti o veían algo tuyo que les llamaba la atención, como la casa o tus caballos.
Después, con él tiempo me di cuenta que primero para respetarte a ti, tienes también tu que respetarnos y respetar a los demás. Que lo que creía que era respeto, era miedo. Miedo de tener que escuchar como gritas cuando te enojas, como reclamas y exiges sin antes pensar en una mejor manera de pedir las cosas. Por mucho tiempo, los días viernes eran los peores para mi, por que es el día en el que llegabas de tus viajes. En diversas ocasiones llegue a salirme de casa o irme a la escuela con tal de no estar ahí cuando tu llegaras, incluso cuando no tenia dinero suficiente para comprarme algo para pasar el rato o no tenia ni siquiera clases en tec los viernes en la tarde. Durante un semestre entero, los viernes me iba a Cuatro Caminos o a Intermall a tomar un café y a leer, en lo que tu llegabas, así me ahorraba la pena de verte y estar con el apuro de como venias.
Cuando estuvimos mi mamá y yo solos en Parras, los viernes eran cuando también me quedaba en casa de Alice-chan para no verte y cuando Ali insistía en acompañarme y venirse conmigo para ver a Beto, me alegraba un poco y me quitaba un poco el peso de encima porque así pensaba que tu no harías un problema o un enojo estando alguien más ahí.
Luego, por todo lo que supe de ti, del miedo, pase al enojo, casi odio.
Vaya que me impresione cuando me entere de como era que engañabas a mi madre con otras mujeres, la manera tan descarada de negar siempre todo en su cara, aún cuando mi mamá te ponía la evidencia en frente de ti u otra gente estaba de testigo y se lo hacían saber a mi madre. Como fue que pasó una y otra vez y tu siempre lo seguías negando.
Y más aún me entristecí y me enoje al enterarme con lujo de detalles la manera en que abusabas psicológicamente y físicamente de mi madre. Como es que gritas y reclamas algo cuando las cosas no te parecen, como es que echas la culpa ciegamente cuando a veces ni siquiera investigabas un poco, como repetías una y otra vez lo mismo, la hipocresía que salía de ti cuando nos decías que teníamos que ser responsables de nuestros actos, ser proactivos, pensar las cosas.
En el momento que supiste que soy gay, aquella vez que me hablaste para preguntarme donde y con quien me estaba quedando porque estaba muy ausente de casa, de alguna manera todos sabíamos la manera en la que ibas a reaccionar. Justo como lo hiciste. Irracional, sin escuchar a la razón, porque tu cabeza no te da más. Mi mamá me aconsejo cuando ella supo de mis gustos que no te dijera porque temía que fueras capaz de dejarme sin estudio, sin un hogar, o peor, que intentaras por todos tus medios, cambiarme. Fue por eso que tu te enteraste hasta que YO quise. Yo de alguna manera no queria tener que esconderme de nadie, queria ser libre para decidir a quien amar, como y cuando, bajo mis propios términos y condiciones y queria poder compartirlo con mi familia, pero yo sabia que tu no ibas incluido en familia, a pesar de que eres mi padre, porque sé como piensas y sé que esto te parece anormal.
Fue por eso que yo mismo, poco a poco, al haber terminado la carrera y estar ganando mi propio dinero, me di solo la libertad que tanto buscaba. Lejos de tus manías por querer siempre controlar todo, por tener todo en orden y bajo control. Yo sabía en lo que me metía cuando me salía de casa tan tarde y no dormía en casa, sabia como te enojarías si te enterabas el motivo por el cual llegaba tarde a casa. Justo por eso nunca fui realmente yo cuando hablaba contigo, me daba miedo que sospecharas de mi y al día de hoy me parece increíble que no lo hicieras desde antes. Desde la manera en la que me expresaba a veces o el tipo de música que me gusta o los libros que me gustaba leer. Tanto tiempo que duré sin tener pareja, que entre la familia era motivo de carrilla porque nunca nadie me había visto o conocido una novia. Si sospechaste por lo menos, me imagino que lo negabas y te rehusabas a creerlo. ¿Cómo un hijo tuyo podía haberte salido maricón siendo tu tan "macho"?
Hoy en día me doy cuenta que no se trata de ser más hombre, sino mejor persona. De que te sirve tener todos esos logros, si siempre abusaste del poder que podías ejercer sobre toda tu familia. De nada sirve la casa bonita y los terrenos si al final no vas a tener la ayuda que tanto necesitas para poder tenerlos. De nada te sirve ser quien provee, si al final ni eso va a hacer que alguien se preocupe por ti.
Pero no quiero que me malinterpretes, en verdad estoy agradecido por crecer sin austeridad, siempre tuve comida en la mesa, ropa que vestir y un techo encima de mi. Te agradezco por todo eso que nos diste desde el momento en el que nacimos porque sé que hay gente que lo tiene peor, pero eso no te da el derecho de querer imponer tus ideales y tus creencias sobre tu propia familia. Si tan solo hubieras sido un poco más tolerante y un poco menos enojón nada de todo esto hubiera pasado.
A veces me pregunto como debe de ser tener un papá al cual haya podido hablar de cosas importantes y personales, Un papá al que no le tenga miedo de confesar algo por temor a s reacción, por no tenerle confianza. Un papá en el que pueda contar con él para poder expresar mis inquietudes y preocupaciones o mis logros y sueños, con quien poderme reír o cotorrear sin problema. Un papá al que haya podido decirle lo que soy sin miedo al rechazo, un papá diferente. Y si te parece que eso no es lo tuyo y no forma de ti, entonces tal vez tengas razón y ni siquiera seas mi padre, porque no creas que no sé que me negabas, que desde el momento en el que te enojabas con mi mamá, decías que yo era de otro por ser diferentes de mis hermanos, por tus celos infundados y por tu propia ignorancia, por tus enojos que siempre tratas de desquitar con la primera persona que veías vulnerable. Tristemente mi mamá fue victima por muchos años de eso y ahora que ya no forma parte de tu vida, temo por la próxima ilusa que se deje engañar por ti.
No te deseo ningún mal, pero si espero que esto te sirva de lección para que seas tu quien se de cuenta del tipo de personalidad toxica que tienes y trates o intentes de cambiar, por lo menos un poco. Yo si creo que a veces, esos momentos difíciles, hacen justo que por fin nos caiga el veinte de los errores que cometemos, de que nos arrepintamos de lo que hicimos para que así no volver a hacerlo. Que te des cuenta de lo que perdiste y como lo perdiste solo por corajes innecesarios.
Donde sea que estés, espero que te vaya bien.
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