Nunca he sido muy religioso. Hasta la fecha, hay muchas cosas que no conozco sobre eso. Muchas veces cuando estoy pasando por algo fuerte o triste, acudo a Dios y le rezó para que me ayude, aunque nunca haga nada sobre lo que la religión católica se supone que dice que tienes que hacer para salvarte. Desde pequeño me educaron en base a esa religión, por lo que me bautizaron de bebé y eventualmente hice la primera comunión. Aunque no tengo la confirmación y no creo necesitarla ya que no creo casarme, por lo menos con una mujer.
Aún así, por mucho catecismo al que haya ido y por mucho que he visto y escuchado, no puedo decir que crea en TODO lo que dicta la religión, ni siquiera mi mamá, ni mi abuela son así. Son creyentes y se encomiendan a dios cuando ellas creen que se manifiesta en algo o cuando alguien muere. Pero de ahí en más no. Así que, hasta el día no puedo decir honestamente que soy católico, aunque a la gente que me pregunta, siempre digo que si porque es más fácil. Si por mi fuera, no me pondría una etiqueta ya que a lo largo de mi vida las perspectivas de las cosas y de la vida cambian, el conocer más, hace que en tema de religión esa más extraño para mi, pero eso si, sé que cuando se trata del bien y el mal, hay algo haya afuera que te puede corromper o te puede salvar.
Y a pesar de no me considero muy religioso, cuando pienso en lo que hace una buena persona de una mala, siempre acudo a los siete pecados capitales. La soberbia, la avaricia, la lujuria, la ira, la gula, la envidia y la pereza. Es como una guía para saber quien es más malo que bueno. Por ejemplo si pienso en policías corruptos, pienso en la soberbia. Si pienso en políticos, pienso en la avaricia. En el engaño y adulterio, en la lujuria. así que cuando una persona que hace ciertas cosas, analizo sus acciones y veo si alguna de estas recae en algún pecado. Entre más cosas de las que hagan se puedan relacionar con alguno de estos, son personas malas o muy malas.
Ahora bien, nunca me he considerado como alguien malo, pero si como alguien que es un poco envidioso. Creo que es normal y es casi un reflejo del ser humano, porque la ambición humana no tiene limites, tarde o temprano queremos más y más. Sentí envidia de Spellman porque tiene un trabajo que le van a pagar más y que además, practicara y mejorara su inglés y lo mejor, trabajara desde casa.
Cuando me llamaron a mi, me hicieron unas preguntas y me preguntaron por mi sueldo actual, por lo que al conocer lo que ellos pagaban, descarte el trabajo. Ahora bien, cuando contrataron a Spellman con su nivel de inglés, me entro un poco de envidia, por que sabia yo que era un trabajo desde casa y que les iban a proporcionar el equipo necesario. Me entró envidia por que el no iba a tener que salir más y porque iba aprender mucho y a mejorar su inglés. Yo en cambio, me siento atrapado aquí, estancado con lo mismo de todos los meses, aunque, ganando más. Trato de evitar las envidias. Me sentí muy feliz cuando me entere que le habían dado el trabajo, pero después me entro la envidia y un poco el temor de que se pusiera a coger con más personas ahora que tenia todo el tiempo del día en casa. Eso aún así, no me preocupa tanto, por que ya hablamos de eso y supongo que no hay problema. Pero lo demás, vaya que siento algo. Quisiera también por lo menos tener un trabajo que necesitara el inglés, siento que se me esta olvidando y al no practicarlo nada, peor aún.
Espero pronto poder encontrar algo mejor. Y por mientras, trataré de dejar mis malos pensamientos de lado y expresar mi apoyo y mi felicidad hacia Spellman de la mejor manera. Porque por mucha envida que pueda tener, en verdad me siento feliz por él, ya que es una gran oportunidad que le dará experiencia para tarde o temprano, escalar profesionalmente. Esperemos que de aquí en adelante, siempre para arriba.