miércoles, 21 de julio de 2021

Días Lluviosos

Desde que empezó Junio, note que empezaron las lluvias aquí en la ciudad. No es que este lloviendo día y noche pero vaya que si ha caído agua. 

Por lo general suele llover por la mañana temprano o por la noche, provocando que para la hora que yo me voy a trabajar, haya charcos enormes de tal tamaño que parece que necesitas una lancha para moverte por algunas calles que se inundan como si fueran ríos o lagos completos. Afortunadamente solo en unas tres  ocasiones ha caído agua de tal proporción como para que se inunde y a pesar de que tuve que en una vez me fui en coche al trabajo porque seguía lloviendo a cántaros y en otra ya no llovía, pero al irme en bici,  tuve que esquivar charcos y carros que pasaban para no mojarme. Lo bueno que en otra ocasión era domingo y no tuve que ir a trabajar aunque si fui a almorzar con Esmeralda y Gabriel por lo que tuve que volver a usar el coche de mamá y para no sentir tanta culpa, comprarles a ella y a Spellman un desayuno.

Ese día llovió mucho y no pude evitar pensar mientras buscábamos donde comer, que la lluvia podía ser muy latosa si se salia de casa y más, si vives en una ciudad que se encharca demasiado cuando llueve poco. Luego se hacen muchos mosquitos. Pero también, cuando llueve y no se sale de casa, y te puedes quedar en casa mirando como llueve mientras tomas café o lees algo o ves la tele, se siente acogedor y tranquilizador. 

Hoy justo que estoy en el trabajo, cuando se despertó Spellman me comunicó que estaba lloviendo y no pude evitar pensar que tal vez no iba poder irme en bici a trabajar y que si estaba lloviendo mucho, no iba a llegar seco a la oficina. Para mi fortuna solo caía una llovizna ligera por lo que me fui en bicicleta y estuve muy a gusto durante el trayecto disfrutando de la brisa y del aire fresco de lluvia. 

Siempre que llueve me da nostalgia, una nostalgia extraña que hace que piense en mis recuerdos sobre como vivía con mis padres en Parras o mis días felices de estudiante. No sé porque siempre he sido así, pienso en el pasado de manera excesiva y no puedo evitar compararlo con el presente y en lo que me gustaría hacer. La lluvia me recuerda también siempre a Folklore, el álbum de Taylor Swift que sacó el verano pasado. Me dan unas ganas tremendas de tener una ventana hacia el exterior. 

¿Como será para aquellas personas que trabajan en uno de los imponentes edificios de Nueva York con vistas de la ciudad? o en Chicago? o en Ciudad de México o Guadalajara por lo menos para no sonar tan soñador. Espero algún día poder trabajar en alguna oficina con ventanas como paredes. Tener un espacio propio otorgado por la empresa o si no uno propio de verdad. Ventanas para ver como pasa la gente, como llueve, como cantan los pájaros, ver el cielo y las nubes. Realmente espero que algún día pueda tener la fortuna de vivir algo así.

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