martes, 22 de junio de 2021

La Güeli (again)

El viernes pasado, un día antes de mi cumpleaños, fuimos a Parras Spellman y yo. El jueves mi mamá me hablo y me dijo que mi abuela ya estaba muy malita y que si podíamos ir a verla y así fue. 

El viernes nos fuimos Spellman y yo en camión a las 16:30 para llegar hasta como las 19:30. Es una lata tremenda porque el camión tarda justo las tres horas, no tiene clima y se detiene por San Pedro y todos los ejidos que hay en el camino. Pero bueno, ese no es el punto. 

Cuando llegamos mi mamá fue por nosotros a la central y aprovecho para ir a la casa de mi padre a dejarle una comidilla para los perros, fuimos un rato y yo aproveche para ir al baño. La casa estaba muy sola y se sentía extraño estar de nuevo ahí. Estando ahí mi mamá se llevo al Zeus, un perro chihuahua que le regalaron para irlo a pasear al Santo Madero. Fuimos y estuvimos ahí y no fue hasta la noche que pude ver a mi abuela. Se le veía mal, con su cara de cansada y de fastidio, donde no se puede levantar ni al baño y tiene que ser atendida para todo desde cama. Me puso triste porque tiene mucho tiempo en donde ya no puede hacer nada y solo dedica su tiempo a estar acostada y solo se levanta al baño o a comer. Pensé como era mi abuela cuando podía hacer, de como cocinaba y su platica animada en la cocina, como mis tías. Pensé que si no fuera por sus tantas enfermedades y su avanzada edad, sería diferente. Pareciera que así está solo muerta en vida porque no puede disfrutar nada. 

El viernes aún así fui con Spellman a pasear porque mi mamá nos dijo que si queríamos ir a dar una vuelta. Se me hizo extraño pero luego caí en cuenta de que no quería que el carro estuviera ahí por en caso de que mi padre llegara. Spellman y yo fuimos a dar la vuelta y acabamos en la plaza de armas fumando y comiendo, hasta que nos dieron la 1 de la madrugada. Al día siguiente, en el día mi cumpleaños, nos levantamos y todo parecia bien, en cuanto almorzamos Spellman y yo, nos fuimos a pasear. Queríamos ir a nadar al estanque de la luz, pero estaba cerrado para eso y solo estaban permitiendo la entrada por si la gente quería tomarse fotos. Nos fuimos a una alberca que nos dijo mi mamá, pero estaba muy feilla y el agua estaba super helada como agua de hielos, así que después de estar ahí un rato, nos fuimos a un parque que esta en un ejido antes de llegar a Parras.  Ahí nadamos un rato y cuando estabamos comprando comida, mi mamá me habla diciendome que fuera porque mi abuela estaba echando la bendición a todos y empezó a despedirse. Supongo que porque se sentía mal y se espantó. Incluso le hablaron a un padre para ver si podía darle una bendición a ella y la familia. Cuando llegamos a casa estaban todas mis tias con ella y nosotros llegamos a verla y nos dio la bendición. 

Durante el resto el día no hicimos absolutamente nada relevante, a pesar de que era mi cumpleaños, no se sentía muy festivo, por lo que no pasó gran cosa. Llegaron unas tías de monterrey a verla y todas se dedicaron a atenderla. El padre llego e hizo una oración para los enfermos, comimos y me puse a leer por el resto del día hasta que se llego la hora de cenar.Eso si, el día termino medio raro porque acabamos yendo en la madrugada a la casa de mi padre, a dormir con mi hermano y Shein. Porque como ya había mucha gente ahí, no íbamos a caber bien y mi mamá nos dijo que nos fuéramos porque mi papá ni sus luces. Estando ahí nos pusimos a fumar y a platicar sobre lo mal que quiere hacer las cosas mi padre y sobre como era con nosotros.Fue extraño estar ahí platicando con ellos en el cuarto en el que pasé gran parte de mi juventud, leyendo y masturbándome en mi privacidad. 

Cuando se llego la hora de dormir, Spellman y yo hicimos el amor y quedamos rendidos. 

Al día siguiente, en domingo, después de unas gorditas que nunca llegaron y tamales, nos vinimos a Torreón porque teníamos un compromiso con mi suegra porque tenia organizada una fiesta para la hermana menor de Spellman, llamesmole, Manzanita. Claro que primero nos despedimos de todas mis tías y por supuesto de mi abuela. Cuando fuimos se le veía un poco mejor y mi abuela le dijo a Spellman cuando este despidió de ella, pero no pude escuchar muy bien que le dijo. Después de que Spellman se enojara conmigo un poco porque era muy tarde, al final llegamos a Torreón como a las 16:30 y nos fuimos directo a la quinta en la que estaban festejando para entregarla a Manzanita su regalo, un dinosaurio de peluche muy suavecito. 

Fue un fin de semana raro, nunca pensé que podría ir a la casa de mi padre a quedarme con Spellman. Yo creía que nunca más me iba a volver a quedarme ahí por todo lo que me dijo él cuando se molestó conmigo. En general, es extraño ir a Parras porque todo es un gran cambio, desde quedarme en casa de la agüela, hasta tener que andar con cuidado por si mi padre va y se para ahí. 

Con todo y lo que está pasando, lo del divorcio de mis padres y su pleito, me dio gusto poder ir a verla. No quiero sonar pesimista pero realmente pienso que tal vez sea la ultima vez que vea a mi abuela. Algo dentro de mi lo espera. porque de solo pensar lo que debe de estar pasando y recordar su cara de cansada y de fastidio, hace que pensar en la muerte, sea la mejor manera para que ella por fin descanse.
Si estuviera en mis manos, y si fuera legal la eutanasia, definitivamente yo si pensaría por lo menos en preguntarle si quiere seguir con vida. Si yo estuviera en su lugar, escogería la muerte, porque no me gustaría tener que depender de otros hasta para ir al baño. Pero bueno, supongo que nunca sabre realmente que es lo que quiere mi abuela, solo espera poder verla en paz.

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