martes, 4 de julio de 2023

Una trayectoria a la inversa

 Desde hace ya un año que se fueron todos los que era mis compañeros de Fiscal. Anteriormente, como ya he repetido en mis entradas en blogs, éramos cuatro: Betty, Francisco, Sandra y yo los que conformábamos el equipo. Betty era nuestra jefa y eso hacia las cosas relativamente más fácil para nosotros ya que gracias a que ella nos respaldaba, nosotros hacíamos lo posible para sacar el trabajo rápido y bien hecho antes de que lo pidieran. Betty siempre fue de las que se anteponía ante todo lo que el SAT o los demás pudieran pedir y estaba siempre un paso o dos por delante de todos. En esa época recuerdo que para mi era todo más sencillo, ya que solo me dedicaba a hacer lo que me decían, con las empresas que me iban diciendo. Era feliz ayudando a los demás y era mejor conocido como el comodín, ya que a mi me ponían a ayudarles cuando se juntaba el trabajo, por lo tanto, supe como revisar y trabajar con casi todas las empresas del grupo en donde trabajo. Eso me sirvió para aprender mucho y para la peligrosa y tormentosa nueva área de fiscal en la que se convertiría la que solía ser una de las más odiadas pero las que más trabaja y más en orden estaba. Ahora, ojala pudiera decir lo mismo. 

Desde que se fue Bety a principios del 2022, empezaron los cambios, ya que al no tenerla, ya desde ese entonces cada quien se hizo cargo de revisar y presentar impuestos, la ventaja era que aun así, entre nosotros a pesar de estar divididos en el trabajo, estábamos unidos pudiéndonos pedir ayuda unos a los otros, ya sea a revisar algo atrasado o simplemente para resolver dudas. Gracias a esto, fue que yo pude sacar anuales en ese año. Francisco y Sandra me ayudaron a moverle a lo que ahora conozco para hacer las anuales y con ellos me pude apoyar durante esos primeros meses en los que Bety se marchó a su incapacidad y estábamos con la incertidumbre si iba a regresar o no. 

Pero luego, todo se puso peor, cuando nos enteramos que su renuncia había sido definitiva, incluso antes de que se fuera de incapacidad. Después mis compañeros Francisco y Sandra se fueron, renunciando a su puesto con tan solo unas semanas de diferencia, dejándome a mi y a compañera Abigail que acababa de cambiarse con nosotros. Durante esos meses que pasaron, contrataron a dos personas, las cuales no duraron ni la semana aquí. La primera estuvo aquí cuando a Bety le quedaba una semana para que se fuera y era ella la elegida que habían contratado para suplantarlo, lo que significaba que era ella quien tenia que presentar todo en el portal del SAT y ser la responsable, la segunda fue diferente ya que ella contratada cuando Francisco y Sandra se estaban yendo. Estuvo muy confuso y raro durante esos meses ya que uno pensó que era ella quien iba a ser la responsable como si fuera a reemplazar a Bety, pero el detalle fue que no sabia muy bien de impuestos y tuvimos que enseñarle como hacer las cosas. Luego todo se volvió más confuso cuando el contador empezó a dividir las empresas, dándonos a cada quien las suyas por las que iban a ser responsables de revisar y presentar los impuestos. En un principio a mi me querían dar casi todas, incluidas las más grandes pero me rehusé. Seguí el consejo que me dio Bety y fue hacerme básicamente el menso diciendo que yo no sabía muchas cosas y en parte fue verdad por que aunque yo ayude a revisar muchas veces esa empresa grande, yo nunca hice algunas otras cosas. Y en el caso de otras fue totalmente cierto ya que yo nunca las revisé, ni metí mano en ellas. 

Para este punto, cuando quedamos solo tres en área de fiscal, se traen a mi compañera Ana Laura de contabilidad para acá, que es cuando despiden a otra persona que estuvo aquí pero que nunca se sintió parte de fiscal ya que él solo presentaba tres empresas pequeñitas que Bety rechazo desde que se las quisieron dar a ella. Desde un principio supe que íbamos a tener muchos cambios en el trabajo cuando el contador nos comparte los cambios que se venían. Recuerdo que nos junto a todos en sala de juntas para decirnos la nueva manera de trabajar, que en realidad fue solo decirnos que empresas iba a tener a su cargo cada quien. A mi me dejaron con casi todas, siendo que muchas de ellas se presentan en ceros y que algunas iban a estar cerrando, por lo que a mis compañeras les iban a dejar las más grandes e importantes. Y yo, pasaría de ser el comodín a estar integrándome con ellas para ayudarlas con lo que pudiera pero sin tener la responsabilidad ni la carga de presentarlas. Pero comodín, ya no más. Pasaríamos de ser un equipo a estar divididos por las empresas que cada quien lleva. Conforme pasó el tiempo cada una se aprendió el proceso de como revisar y presentar los impuestos de sus empresas pero dejamos de tener esa unión característica que nos daba Bety por ser la jefa. Era gracias a ella que éramos unidos porque todos conformábamos el equipo de trabajo cuando algo se necesitaba, nos mantenía al tanto de lo que pasaba y la responsabilidad era de ella y de nosotros, era un puente de comunicación con el contador y con nosotros, lo que hacía que ella nos respaldara cuando se requería y nos defendiera cuando algunos trataron de destruirnos.

Ahora, todos tenemos que dirigirnos todos los asuntos de nuestras empresas con el contador directamente, ya que no tenemos un jefe como tal, que nos oriente y nos ayude a lo que necesitemos. El mismo contador nos dice que debería de estar metido en nuestro trabajo, pero se excusa diciendo que sus jefes no lo dejan, dejándonos casi a nuestra suerte, sin enseñarnos, ni decirnos como hacer las cosas. Desde un principio yo creí que era necesario que contrataran a alguien especifico para ser jefe de Fiscal, pero supe que no lo iban a ser cuando las demás que habían contratado se marcharon luego de venir tan solo unos días. No sé si porque se dieron cuenta de la clase de empresa para la que se habían metido a trabajar y decidieron huir o si de plano fue que las circunstancias no las dejaron continuar. La primera si fue uno de los más extraños ya que lo único que supimos fue que tuvo que cuidar de su hija ya que su mamá se enfermó y no podía cuidarla más, pero para todos sonó como una excusa cualquiera. Si tienes la necesidad de trabajar, no dejas así como así un trabajo solo porque no tienes quien cuide de tu hija, más bien tratas de conseguir quien la cuide. En el caso de la otra, tuvo la oportunidad perfecta para irse cuando le dijeron que no iba a estar registrada con todo su sueldo en el seguro y a ella no le pareció porque eso nunca le dijeron cuando le ofrecieron el puesto aquí. Ella venia de recomendada del contador externo que asesora a los Gilio. Fue todo muy extraño, donde mi estancia en el trabajo se volvió turbia, siendo muy estresante y fastidioso tener que ayudar a mis compañeras y encima lidiar con declaraciones anuales. 

Ha pasado ya más de un año desde que paso todo eso y sigo pensando que aún necesitamos un jefe. Tal vez pueda sonar que no quiero aprender o que me estanco en el trabajo fácil al querer hacer solo lo que ya sé. Pero al saber todas las circunstancias con las que nos tienen aquí y como tenemos que trabajar, lo hace muy difícil, cuando ni siquiera se esfuerzan por reconocerte tu esfuerzo o el trabajo que haces. Se me a figura que todos piensan que somos una carga porque ponemos a trabajar a la gente y antes la razón para decirlo era Bety pero estoy seguro que habrá algunos por ahí que lo piensan aun sin ella. 

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