jueves, 5 de agosto de 2021

Carta del Ayer

 Carta escrita en el pasado en el mejor año que he tenido. 


Parras, Coahuila. 28 de diciembre de 2019

Papá:

Siempre estaré agradecido por todos los sacrificios que hiciste para proveernos de todo lo necesario mientras creíamos; comida, ropa, techo, estudio. Gracias a ti acabo esta etapa de mi vida, en donde puedo sentirme orgulloso de concluirla y no estuviera aquí gracias a ti. Se que mantener a una familia entera no es fácil y agradezco cada cosa que me diste. Estoy consiente de que algunos tienen que trabajar para costearse los estudios o de plano trabajar desde los 18 años o antes porque simplemente ya no pueden costearse nada y la solución es ponerse a trabajar y rascarse por sus propias uñas. Siempre admirare tu responsabilidad y capacidad de trabajar por horas sin siquiera probar bocado, dormir o beber agua. Es algo que siempre me gustó de ti. Nunca has dejado que tus sentimientos o tu estado de animo nuble el juicio sobre tus responsabilidades, ya sea con el trabajo o con la familia. Es algo que me gusta presumir, que mi papá siempre ha sido responsable.

Ahora bien, quisiera poder agradecerte por más cosas, pero es que la verdad no hay más.

Quiero que sepas que desde hace años deje de pensar en lo “cómoda” que es mi vida, la verdad eso es cierto, nunca me preocupe por la falta de dinero, lo único por lo que preocupaba era por dejar adelante mis estudios y cuando necesitaba pagar algo acudía a ti y tú siempre nos dabas dinero para pagar o hacer o comprar algo que necesitábamos para la escuela. Pero, quiero que sepas que no tiene nada de cómodo tener que estar a tientas de la manera en que la que puedas reaccionar por una simple cosa.

No pido que cambies, solo pido que por lo menos leas esto y tomes en cuenta en cómo me hiciste sentir durante toda la vida.

Durante estos años y hasta la fecha siempre sentí que tuve un jefe más que un padre, nunca pude comprender la manera en la que piensas.

Siempre nos echaste en cara que te molestaba todo lo que hacíamos, que nunca te decíamos las cosas, que te dejáramos hablando solo, o que, según tú, nunca hiciéramos las cosas hasta que nos cuestionabas sobre ellas. en lo personal, nunca me gusto decirte las cosas por miedo a como reaccionarias, no sabia si iba a ser regañado o simplemente me cuestionarías más hasta llegar a una solución o que respondieras tranquilamente a todo. Si bien nos iba así era, y a veces solo nos gritabas un poco, pero cuando peor era el caso, más aumentabas tus gritos y tus palabras. Palabras que siempre me hicieron sentir inferior, como niño de 8 años, que no entiende lo suficiente o no comprende. Siempre has tenido la capacidad para hacerme sentir un tonto cuando traraba algo contigo. Algo que pareciera que era el fin del mundo cuando para mi era solo una simple cosa. No queiro que me malinterpretes, siempre le dimos un valor a todo aquella que era tuyo y que nos dabas para tener una mejor vida. El carro, la casa, herramienta, todo eso. Pero a mis ojos a veces parecía que uno no puede cometer un simple error porque ya te molestaba a ti.

Me daba miedo decirte las cosas como son porque a lo largo de los años llegue a saber que tu manera de reacionar podía ser o muy explosiva o muy tranquila. Era el miedo que pasaba que nunca me dejo acercarme a ti para decirte cuando algo no estaba bien, cuando algo salía mal, cuando algo se perdia, cuando algo le paso al algo que es tuyo. Lo peor es que si te llegue a ocultar cosas porque sabia que una discusión contigo no me llevaría a nada y prefería arreglar el problema sin que te enteraras, y lo llegue a hacer. Nunca te diste cuenta de alunas cosas y que afortunadamente fue como si nunca pasara porque mientras funcione y este bien, pasarpia desapercibido. Y lamentablemente otras cosas, por mucho que tratáramos de resolver, te llegabas a enterar y nos iba peor, porque según tu, queríamos verte la cara de tonto al no decirte nada. Eso no tiene nada que ver, nunca ha sido mi intención hacerte sentir como tonto, es solo que como te he dicho antes, una discusión contigo no vale la pena cuando puedes hacer las cosas solo y esperas que se arregle. Porque tus regaños no se olvidan tan fácil, tus gritos y tus palabras no se borran como el lápiz.

 

·         Los regaños explosivos por cosas que ha uno parecían tan simple

·         Los regaños que solían ser peores por que mi mama los cubría

·         Los regaños por algo dañado, perdido o descompuesto.

·         Los gritos cuando nos echa en cara que le queremos ver la cara de tonto por que no le pedimos permiso o prestado algo.

·         Los consejos o platicas que más bien parecen regaños

No hay comentarios.:

Publicar un comentario