Realmente a lo mucho yo llegue a tener en mi carga académica solo dos materias de cuatro horas por semana, lo que me dejaba otras cuatro materias de cinco horas y por lo tanto con cuatro clases los viernes, a veces más, a veces menos, según las materias que haya cargado en el semestre, pero muchos maestros se hacían pendejos y no daban clases lo que me dejaba con dos materias o de plano ni una. Cuando estaba en Harmon Hall iba solamente por la mañana a clases de ingles y por la tarde me tenia que regresar a una clase. Eso hacia de mis viernes algo diferentes a comparación de la tediosa rutina de entre semana. Hubo viernes en los que me aburría y tenia que aguantarme, por lo menos así era los primeros semestres, después conforme me hice de amistades, era más entretenido y divertido asistir a tec, porque podía platicar más con ellas o incluso ir a dar una vuelta o hacer algún pendiente. Hubo otros viernes en los que de plano no tenia nada que hacer en tec porque no iba a tener clases así que para evitarme la pena de ver a mi padre me iba a cuatro caminos a tomar algo y perder el tiempo leyendo algo mientras se hacia tarde, eso era cuando mis amistades y yo aún no éramos tan cercanos. Eventualmente hasta con gusto y alegría iba a tec porque así me evitaba estar en casa cuando mi padre llegara y nos dijera de mala gana que era tiempo de irse. Había veces en las que estaba de buenas pero en otras y la mayoría de ellas, llegaba de mala gana, enojado o cansado y se sentía mucha tensión en el coche con él. La verdad siempre se sentía tensión con él, pero cuando estaba de malas, era mucho peor. Incluso en esos caminos a mi y a mis hermanos nos toco que nos regañara por algo que hicimos o no hicimos o nos toco que mis padres iban discutiendo y no se callaban hasta casi llegar al destino.
Odiaba tener que ir en el camino aguantando sus gritos o su mala gana, odiaba también dudar de mi si quería que manejara porque estaba muy cansado y si era así si lo estaba haciendo bien y si me iba a decir algo en cualquier momento.
Odiaba quedarme dormido porque pensaba que se molestaría conmigo por eso. Una vez me reclamo incluso porque según él yo me hacia el dormido con tal de no ofrecerme a manejar por él, nunca me hice el dormido mientras él iba manejando y yo a un lado de copiloto. Era más bien que dormitaba y abría un poco los ojos para ver porque sentía que me observaba o porque a veces frenaba muy brusco.
Odiaba llegar a casa todos los viernes y tener que pensar que al día teníamos que ir a hacer algo con mi padre al rancho o en la casa. Vivia los días con temer de que me pusiera a hacer algo que no pudiera hacer bien y me regañara. Para cuando mi hermano empezó a ausentarse más por que empezó en clases de ingles los sabados durante toda la mañana, yo me tenia que aventar el viaje a veces solo con mi padre, a veces con la novia de mi hermano o a veces con mi mamá. Cuando pasé el primer fin de semana solo con mis padres, fue un martirio porque temia que mi padre me pusiera hacer algo que no me saliera.
Es así que durante muchos años los viernes nunca fueron algo que esperara y que quisiera que llegaran. Ahora, solo espero a que lleguen los viernes, porque es el día en que me pagan y aunque trabajo los sábados, solo son unas horas y entro más tarde.
Es un alivio ya no tener que preocuparse por eso. Tal vez en otras entradas me anime a escribir más sobre todo aquello que no disfrutaba por mi padre.
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