Los libros tuvieron un gran impacto en mi durante mis años de crecimiento. Mis años donde pasé de ser un joven a ser un chavo. Donde transité de la pubertad a la mayoría de edad. Durante esos años me dedique mucho de mi tiempo a leer.
Leer se había convertido para mí un descanso de la realidad. Me encantaba pasarme horas entretenido leyendo las historias que había escogido para mi disfrute cuando mi vida se mantenía monótona y aburrida. Y aunque ahora mi vida es muy diferente, el sentimiento que me da al leer es el mismo.
En estos últimos dos días escuché un audiolibro a modo de recordar la historia debido a que el tercer y último libro salió a la venta hace poco. Me dio mucha nostalgia recordar la historia y pensar que desde que lo leí ya van a ser tres años donde han cambiado MUCHAS cosas en mi vida. Primero que nada, el hecho de que mis amistades hoy en día son contadas, después de lo que pasó con Karla, Kassandra y Francisco, hizo que las cosas cambiaran tremendamente, al igual que la ruptura de Esmeralda con Oliver. De Karla y Francisco no me duele tanto, pero de Oliver sí. Como ya he escrito en otras entradas, me da una nostalgia tremenda al recordar todo lo que hice gracias a él; salir de antro y conocer partes de Torreón, quedarme todo el fin de semana en su casa viendo pelis, videos o jugando. Me agradaba pasar tiempo en su casa porque, aunque su mamá estuviera ahí y como no le gustaba verme dormir con su hijo en ropa interior, sabía que con él podía dormir en una cama a mis anchas y a mi manera. No recuerdo cómo fue que se dio, pero Oliver nunca tuvo problema en tenerme a su lado solo con un bóxer puesto a la hora de dormir, ya que él dormía igual. Una parte de mi me gustaba por lo menos verlo sin ropa, obviamente me atraía y aunque solo le agarré la verga una vez mientras dormía, no intente más. Oliver siempre estuvo ahí para compartirme lo poco que tenía y siempre lo hizo de buena manera. Es algo que, aunque no le digo seguido, siempre le agradeceré.
Por otro lado, respecto a mis recuerdos con los libros estuvo siempre la parte tranquila antes de tener amigos con los que salir. Durante gran parte de la carrera por lo menos durante clases casi no leía, pero trataba de hacerlo en horas libres o en ratos donde no tenía mucho que hacer. En vacaciones era cuando más leía y dedicaba gran parte de ellas a leer. Esto debido a que me la pasaba en Parras bajo la tutela de mis padres, trabajando en el rancho y haciendo como era feliz en esa casa. Supongo que si leía mucho era para salir de la realidad de tener que vivir con alguien como mi padre a expensas de su buen humor o sufrir las consecuencias de su mal genio. Me gustaba pensar que él pensaba que solo me dedicaba a leer cuando podía hacer otras cosas, no sé, como si me diera una mejor imagen con él y con la gente que me rodeaba mientras vivía en Parras. Por eso dedicaba a hablar siempre de libros, a publicar frases que me gustaban en Facebook, fotos de mis lecturas y ver videos de booktubers. Esto hizo que me dieran ganas de viajar, de ir a una FIL en Monterrey o Guadalajara, de conocer lugares que yo veía en esos videos, de querer explorar y para ello mi pensar era que lo lograría si me adhería al gusto por mi lectura, tal vez abrir un canal, escribir una novela.
En definitiva, los libros me han hecho querer tener algo que hoy en día ya no puedo ni siquiera imaginarme, con el trabajo y mi relación se ha vuelto complicado y las prioridades han cambiado, supongo que es algo que tener que aprender a vivir y si llega el momento adecuado, seguir por el camino de la lectura. Por lo pronto, espero darle caña con La Corte del Eclipse que sigue pendiente tentandome, ahora en vacaciones estoy dispuesto a terminarlo.
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